Seguimos con el artículo de Jorge E.Andreu sobre el comportamiento entre perros. No os lo perdáis que no tiene desperdicio.
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“Con esto quiero decir, que los perros sienten curiosidad innata por sus congéneres y por su entorno (no es natural no sentir curiosidad entre perros). Un perro equilibrado siempre valorará y tendrá en cuenta su supervivencia y la del grupo, y las consecuencias que implica el tener una pelea (gasto de energía, heridas que impidan desplazarse o buscar alimento, perdida de un miembro del grupo, debilitar el grupo, etc.), por lo que preferirá no llegar a estos extremos usando mecanismos como, movimientos ritualizados que realizan para evaluar la fuerza aparente de los dos oponentes, gruñidos, mucho ruido, enfrentamiento directo levantando las patas delanteras, empujar, lanzar dentelladas al aire, etc. sin tener que llegar a un conflicto de consecuencias incalculables, pero claro, el hecho de que esto llegue a suceder ya es indicativo de que existe algún problema entre ellos de mala gestión emocional, falta de comunicación, estrés, rivalidad, etc. y que se utilicen dichos mecanismos (que suelen funcionar), no garantiza que un perro equilibrado se vea en la obligación de llegar a esos extremos.
Teniendo en cuenta como funcionan y el comportamiento, que en teoría realizaría un perro equilibrado, los propietarios que tengan problemas en este aspecto se preguntarán ¿por qué tiene estos comportamientos que no deseo? y la respuesta no puede sólo ser la conclusión más rápida y extendida a la que llegan los propietarios: “Mi perro es dominante”. Conclusión seguramente poco probada ni estudiada (desde mi punto de vista y de muchos de los adiestradores y etólogos de fama internacional) y aunque sí es verdad que un problema entre perros puede darse debido a la agresividad dominante – jerárquica, esto no quiere decir que todos los problemas de comportamiento hacia otros perros sean por agresividad, ni que todas las agresividades sean dominante – jerárquica.
Bajo la apariencia de un comportamiento puede existir uno o varios motivos, y la mayoría están directamente vinculados con la gestión de las emociones y éstas a su vez se desarrollarán de una u otra manera dependiendo (como comento antes) de las experiencias y el uso del lenguaje canino, es decir “Socialización canina”, aunque para ser exactos pueden existir problemas“Patológicos” que no respondan dentro del marco de la “Socialización canina” y que se deberán abordar utilizando apoyo veterinario. Por supuesto también tendremos que tener en cuenta las intervenciones por parte humana que suelen condicionar mucho el comportamiento del perro.
Resumiendo, como veis la mayoría de los problemas de conducta en relación a otros perros, pueden ser: por estrés, inseguridades, traumas, falta de comunicación, falta de experiencias, pobre dominio del lenguaje canino, refuerzos inconscientes por parte de los propietarios, diferentes tipos de agresividades. La dominancia como única conclusión, pienso que es precipitada, aunque no descartada, suele ser el “Cajón” donde meten todos los desastres y es la excusa perfecta para el abuso y maltrato.”
La prevención de estos comportamientos pasa por socializar y educar al perro desde cachorro utilizando métodos positivos. Éstos se pueden comenzar a educar en convivencia con familia desde las 7 ú 8 semanas de vida, por supuesto hay que obtener la mayor información posible al respecto (recomiendo “Un Cachorro en Casa” del Dr. Ian Dunbar). Si existe un momento preciso y adecuado en la vida de un perro, donde los propietarios debemos influir para prevenir futuros comportamientos desagradables, es en los periodos de crecimiento físico y mental pero, para ello será necesario recopilar información para conocerlos o ponerse en contacto con algún profesional que os pueda asesorar correctamente, ya que algunos de estos periodos se deben tratar con suma delicadeza para no cometer errores de base. Casi todos los educadores caninos, adiestradores, etc. suelen ofrecer dentro de sus servicios “clases para cachorros” o “cursos de pre-adiestramiento para cachorros”, donde con total seguridad aprenderéis muchísimo sobre ellos.
La solución de estos comportamientos cuando el perro es adulto pasa también por socializar y educar, pero si las situaciones son demasiado tensas se tendrá que realizar algún trabajo demodificación de conducta, y se requerirá la intervención de un profesional, que utilizará el método y técnicas más adecuadas dependiendo de las causas del problema (evitación, extinción, desensibilización, reasociación, etc.).
La soluciones no se deben abordar por un propietario utilizando “sabiduría popular”, sin apoyo, esperando demasiado tiempo a que se resuelva por si solo o dando por perdida la partida. Como ejemplo de soluciones que adoptan los propietarios por si mismos, expondré el caso de miles de perros que de jóvenes o en periodos de socialización, en un momento dado durante los juegos con otros perros en el parque y debido a la excitación del propio juego (jugando a luchar) comenzaron a mostrarse autoritarios, a medirse o comportarse de alguna manera la cual los propietarios interpretaron que se podían a hacer daño, e intervinieron separando y alejando a los jovenzuelos.
Esto es correcto, pero muchos propietarios ante este tipo de situaciones evitan el contacto con determinados perros y muy comúnmente por presiones sociales tipo “me miran mal los dueños de los otros perros”, “evitan que sus perros jueguen con el mío” (deberíamos ser más solidarios con los demás) influyen notablemente en el hecho de comenzar a evitar el contacto con otros perros y sus dueños. Evitando su mal trago (comprensible), pero aunque la “evitación” es una técnica utilizada en modificación de conducta, si se mantiene demasiado tiempo el perro no práctica los encuentros creándole una laguna en la comunicación con otros perros, esto genera una defectuosa gestión emocional, (inseguridad, no sabe que tiene que hacer, no lo ha practicado, etc.) en futuros acercamientos a otros perros (incluso a muchos metros de distancia) y produce altos niveles de estrés.
Este estrés provoca diferentes comportamientos tales como señales de alerta defensivas u ofensivas, ladridos, vocalizaciones, ansiedad generalizada hacia el estímulo (otro perro), etc. que a su vez también provoca en el propietario un estado de alerta y estrés ante la situación, causando un efecto de retroalimentación. Con lo que el propietario incomodo y estresado (seguramente el otro propietario también), evita el acercamiento, casi con total seguridad se aleje y en ese preciso momento el estímulo que provoca tanta excitación desaparece calmándose perro y propietario, “Ya estamos a salvo”, pronto el perro aprende por si mismo que ante un estímulo que le provoca excitación (aunque esté a muchos metros de distancia) si se pone como una fiera, consigue hacerlo desaparecer o salir de la situación, autocomfirmándose el comportamiento ya que no se llega a producir el encuentro.
Cuando se practica este comportamiento en el tiempo, aumenta la agresividad aparentemente y disminuye el tiempo de reacción ante el estímulo convirtiéndolo en un comportamiento aprendido-impulsivo. Dejando de utilizar su olfato ni los procesos cognitivos que le podrían permitir darse cuenta de que, ¡no todos los perros son una amenaza!.
Este es un ejemplo del efecto contrario al que pretende el propietario cuando decide resolver por sí mismo, sin asesoramiento. Como este ejemplo, hay muchos otros que tienen que ver con comportamientos no deseables y el refuerzo (de manera inconsciente) de los propietarios.
Casos como este tienen solución sin tener que llegar a pasar una vida paseando en situación de alerta, sin tener que realizar castigos sistemáticos, regalando o abandonando a nuestro perro. “